viernes, 19 de agosto de 2011

A la caza de ratones en La Alcarria. Por La Gata en los tejados (Corresponsal en La Mancha y La Alcarria)

Hay momentos en la vida que necesitas apartarte del mundanal ruido, de reforzarte interiormente, de escuchar y no oír nada, de sosegarse y dejar escapar el aire lentamente… es en esos momentos en los que La Gata y su acompañante huyen al pasado, a sus ancestros, para empaparse de aquellas costumbres, aquellos simples anhelos: la Alcarria Conquese, paisajes dorados, uniformes, mezcla de sabores firmes, agrios y dulces.




En la ladera de un pequeño monte, en el Valle del Río Mayor, se encuentra Caracenilla, pedanía de Huete. Un municipio formado en el siglo XVIII por los lugareños sorianos de Caracena. Los vecinos siempre dedicados a la agricultura y el pastoreo han abierto, en la actualidad, sus tesoros al turismo, convirtiendo las antiguas casas de pueblo en pequeños hoteles rurales, ofreciendo al huésped infinidad de actividades para su deleite .

Es en la plaza del pueblo donde se encuentra su refugio por unas horas, La Casa del Tío Venancio. Su entrada a un simple bar, sorprende al cruzarlo ya que hay que  salir al patio interior, donde graciosamente decorado se abre paso al comedor del restaurante, pasando sin querer por la puerta de la cocina donde la Gata ya intuye a través de su olfato las viandas que se ofrecen.

Es hora de cazar ratones, así que esta vez la trampa será como siempre el queso. La atención de la Casa es exquisita, familiar, impecable.

I. Comenzamos con un pequeño detalle en el aperitivo,  crujiente de pan y alioli con ahumados, aderezados con módena, huevo y alcaparras. Acompañan a este bocado almendras doradas.


Entre la pequeña espera para pasar a los entrantes, La Gata se centra en el decorado de la casa, donde le hace retroceder por unos instantes en el tiempo mientras observa las fotos de antepasados de la familia, sin antes preguntarse si  alguno de aquellos retratos pertenece al del Tío Venancio.  La estufa de leña es la protagonista de uno de los salones, donde le consta que en tiempos de frío es encendida, se mezcla así el olor de la leña y las risas de los tertulianos, creando un refugio invernal acogedor.

II. Llega la trampa, recuerdo de la Mancha, Ensalada Verde con queso del lugar, manzana, nueces con aceite finas hierbas. Simple, ligera, sabrosa. Así acompaña también al siguiente entrante, Queso Frito de cabra y oveja con mermelada de tomate. Este plato típico de la zona deja entrever la ganadería del lugar, donde el queso se hace protagonista,  y las queserías forman parte de la vida del lugareño.
Ensalada verde con queso y manzana

Queso frito de cabra y oveja con mermelada de tomate


III. El acompañante de la Gata quiere seguir con un plato fuerte y a la vez suave, especialidad de la Casa, Cordero a la Miel con patatas a lo pobre.

La Gata quiere seguir saboreando La Mancha con un Pisto con su Huevo. El azar hace más divertido el plato cuando el aceite forma un caprichoso corazón.
Pisto con huevo
 Es imposible no alabar la gastronomía auténtica de la tierra. No hace falta mucha elaboración para estos platos, pero sí unas manos hechas a su tierra, donde generación tras generación se ha ido calando el mimo y cuidado de los pucheros.
Cordero a la miel con patatas a lo pobre

La Gata y su acompañante se sienten plenos, felices, pero sería una pena no rematar la faena con un buen postre. Un helado para digerir con un chorrito de Baileys.  Pero la Gata es persistente, y quiere cazar al ratón: una tarta de requesón con mermelada de frambuesas del lugar hará que la presa no se resista.


Tarta de requesón con mermelada de frambuesas





















Por fin el ratón cayó y la Gata se relame las patas mientras el acompañante le sirve el licor de La Casa, un licor suave que acompaña al relax, la tertulia,  el descanso…

La Gata cierra los ojos y los vuelve abrir. Es tarde, es hora de volver a los tejados…



La Gata en los tejados


para El Tercer Pecado